Supongo que será el formato, el que proporciona la herramienta para poder imaginar este tipo de cosas. No imagino un largometraje con este nivel de emoción desde el primer fotograma. Creo que el hecho de que sea tan corto hace las veces de Oulipo cinematográfico o lipograma visual, en el que la limitación es sólo el metraje.
Los olorosos osos cojos con los ojos rojos son horrorosos. (Esto haría las veces de Pringy!)